Arquitecturas de tierra en Iberoamérica | Proterra - PDF

Arquitecturas de tierra en Iberoamérica. Trabajo de investigación realizado por el Grupo de Recopilación de la Red.

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Con la participación de los países de América Latina, España y Portugal, se constituyó la Red Temática XIV. A. HABITERRA “Sistematización del uso de la Tierra en Viviendas de Interés Social”, como parte del Programa de Ciencia y Tecnología para el desarrollo, patrocinado por la Agencia Española de Cooperación Iberoamericana.
Los esfuerzos que realizamos por recuperar y difundir el uso de la tierra en las construcciones, no tienen afanes nostálgicos ni puristas; sino que pensamos en que es una verdadera alternativa para solucionar problemas habitacionales en nuestro continente. Con este propósito trabajamos desde 1991, en base a tres objetivos fundamentales que apuntan a recopilar, normalizar y difundir conocimientos científicos y experiencias que se realizan en las construcciones con tierra en todo el mundo.

Es muy grato presentar en esta oportunidad el trabajo de investigación realizado por el Grupo de Recopilación de la Red, en el que se organizó la información de centros que trabajan en el tema, los métodos y técnicas empleadas y sus posibilidades de aplicación en Iberoamérica. De este modo, pretendemos facilitar la transferencia tecnológica entre todos los países y promover un salto cuantitativo en el uso de este ancestral material de construcción, que pervive con mucha fuerza en nuestros países.

Las paredes monolíticas son construidas en base a la carga de material suelto, que es apisonado en el sitio para constituir así el muro, contándose para ello con el apoyo de un encofrado -parcial o total-. No siempre la pared es construida al “unísono”, como si fuera una sola pieza “monolítica”, por el contrario, por problemas de disponibilidad de encofrado es muy usual ir adicionando “bloques”, a la manera de construcción de las mamposterías, sólo que en este caso se trata de “bloques” de grandes dimensiones.
Este tipo de muro -también conocido como «tapial» o «apisonado» en España y los países americanos de habla hispana y «taipa de pilão» en el Brasil- se caracteriza en su forma tradicional por un espesor relativamente grande (de 30 a 40 cm, y aún más), lo cual requiere destinar mucha superficie del terreno para la construcción de las paredes, por lo que aún cuando ha sido muy utilizado en construcciones de todo tipo en el pasado, su uso se restringe hoy más bien al área rural. Entre las experiencias recogidas por distintos centros de Iberoamérica, se destaca una de las experiencias actuales donde con el apoyo de guías, se realiza la construcción de muros apisonados de poco espesor (<20 abre="" cm="" cual="" de="" div="" en="" incluso="" lo="" nuevas="" posibilidades="" reas="" urbanas.="" uso="">

El tapial fue usado principalmente en regiones de clima semi-árido. De hecho el espesor del muro confiere a éste, una inercia térmica muy adecuada para controlar los picos de máxima y mínima diarios del ciclo de temperatura en este tipo de clima. Además el proceso constructivo requiere por lo general tanta agua como la que se encuentra en forma de humedad natural en el suelo. En zonas lluviosas la técnica para construcciones con tierra sin estabilizar ha sido, la de construir el techo sobre soportes de madera, y luego bajo esta protección preparar adobes. La necesidad de apisonar, la facilidad que brinda la gravedad para un operario parado sobre el muro, son problemas sin solución en las terminaciones de tapial allí donde hay techos.

De hecho esta terminación es posible, sólo que presenta otro tipo de dificultad y es probable que se haya recurrido a técnicas combinadas, utilizando adobes para el cierre hasta el techo. Para la construcción se recurre a un encofrado de madera, el cual es trasladado -encofrado deslizante- en la medida que la construcción del muro avanza. Este desplazamiento se realiza en horizontal y/o vertical en base a una superposición de capas, y según el criterio del constructor y el método constructivo utilizado.

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El material y la técnica constructiva

Apisonar tierra es una forma de aumentar la resistencia a la compresión del material por la vía de la densificación del mismo, lo cual se logra por lo general por medio del apisonado manual o mecánico. De acuerdo al contenido granulométrico del suelo, considerando que son las arenas las que cumplen la función de transmisión de cargas y las arcillas las que actúan como elementos cohesionadores, observamos entre las experiencias recogidas que con algunas excepciones se recurre a tierra con un tenor del 60 a 80% de arena y 20 a 30% de arcilla.

Partiendo del material en su estado natural, es posible adicionar otros elementos en el momento de la carga de los muros, los que cumplen así con roles variados, ya sea de protección de la superficie exterior, aprovechar otros materiales disponibles o buscar resultados estéticos. Como ser grava mezclada con tierra suelta, conformando una suerte de muro “ciclópeo” o bien el uso de elementos pétreos o cerámicos que forman una cara exterior mejor protegida de la intemperie.

El agregado de estabilizantes (cemento, cal hidratada u otros materiales posibles) tiene por fin primario conferir al muro una mayor resistencia a la intemperie. Cuando se trabaja con muros anchos, es posible adicionar mezclas diferentes a una misma camada de material a ser apisonado, por lo general se agrega la mezcla con aglomerante en el sector que corresponde a las caras externas -con el fin de dar resistencia a la erosión-. Con el mismo criterio es posible combinar el material sin estabilizar, con sectores construidos con material estabilizado en sitios donde la concentración de esfuerzos sea mayor o el riesgo de agresión por lluvia estuviera presente -dinteles, esquinas, bordes de ventanas o puertas.

Con el fin de obtener superficies adherentes que ayuden a fijar revoques, azulejos u otras formas de tratamiento posterior, son agregados cuerpos extraños -por lo general trozos de cerámica- a modo de tacos y repartidos en las superficies a ser trabajadas.

La construcción de estos muros, cuando se los realiza en base a tierra sola, que es el caso de las construcciones «no estabilizadas» propias de la época colonial, requiere de una estrategia de protección contra intemperie, y en especial que sean controlados aquellos sitios con riesgo de recibir humedades desde suelo y la acción erosiva de lluvias, especialmente por salpicada a nivel de zócalos. De acuerdo a la formulación de unos colegas del norte argentino, los muros de tierra requieren “buenas botas de lluvia además de sombrilla”. La construcción de un zócalo (o sobrecimiento) que impida el paso de las humedades del suelo, y a la vez evite la erosión del muro por salpicada en las capas inferiores del mismo, así como un techo cuya impermeabilidad esté asegurada son condiciones “sine qua non” para la larga vida útil del muro sin estabilizar. La arquitectura tradicional muestra como el agregado de galerías y aleros son soluciones que a partir del diseño arquitectónico han probado su eficacia para evitar el impacto directo de la lluvia, e incluso en ausencia de estos elementos, (en el caso de muros medianeros por ejemplo) la adición de una capa exterior “impermeable” es una forma adecuada de protección contra la intemperie directa.


La bibliografía aporta información sobre la realización de los detalles constructivos, para el refuerzo de esquinas, encofrados adicionales para las aberturas -en caso que estos sean necesarios-, o el agregado de refuerzos horizontales y verticales para prevención de daños por sismos. Una forma de reducir la necesidad de encofrados especiales para las aberturas es construir muros “ciegos”, donde los dinteles son cargados al realizar el muro, y posteriormente abrir los huecos para los vanos, con el material recién apisonado. El material en estado “fresco” es fácilmente moldeable, y si se construyen “negativos” con el mismo material, tallándolos con material recién apisonado es asimismo sencillo realizar arcos apisonados o dinteles. Asimismo es posible embutir ductos de electricidad o de agua en forma similar a la que se realiza con muros de ladrillo.

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